Sobre mí

Mi historia es la de una maestra que reinventó su aula.

Desde niña, solo tuve una respuesta a la pregunta ‘¿qué quieres ser de grande?’: maestra jardinera. Lo logré. Durante siete años, el aula fue mi mundo. Allí, lo más importante era aprender jugando. Porque es en el juego donde surgen las preguntas más profundas, la curiosidad no tiene límites y el aprendizaje se graba a fuego en el alma. Quizás por ser sagitariana, esa búsqueda del significado a través de la exploración siempre fue mi naturaleza.

Pero antes de los 30, la vida me puso frente a un muro infranqueable. Tuve que abandonar ese sitio seguro que tanto amaba. Dejé la universidad, la escuela… todo. Fue un quiebre transversal, un camino de mucho desconsuelo, llanto e inseguridad. De repente, nada de lo que había soñado estaba disponible. Era un territorio desconocido, nunca transitado, y no sentía el suelo bajo mis pies. Fue mi noche oscura del alma.

En esa oscuridad, empecé a construir desde cero. Estudié cosmetología, me sumergí en el masaje terapéutico y las terapias energéticas. Fue un camino intenso y difícil de autoconocimiento a través de las emociones y el cuerpo. Conocí nueva gente, nuevos entornos, otras formas de ver la vida. Año a año, fui descubriendo una nueva forma de avanzar, haciendo camino al andar.

Y entonces llegó la formación en Coaching y PNL. Y con ella, una revelación: sentí que volvía a encontrar la seguridad tan añorada, pero de una nueva manera. Era el retorno a la docencia. Ahora, mi aula tenía dos dimensiones: el tablero sistémico en el suelo, para mover lo inmovible y ver desde un lugar nuevo; y la pizarra en la pared, para dibujar posibilidades. ¡Había vuelto a casa!

Hoy, defino mi trabajo como una mentoría que integra tres herramientas fundamentales: el coaching para trazar el camino, la PNL Sistémica para transformar los patrones que lo obstruyen, y el crecimiento consciente para dotar a ese camino de propósito.

Por eso, mi esencia es seguir jugando el juego más serio, el de rediseñar vidas, con la curiosidad de una maestra y la sabiduría de quien ha recorrido su propio camino. En este espacio, la pizarra es digital y el co-crear es el método.

Ese espacio de co-creación, que fue mi regreso, está ahora abierto para ti. Si sientes el llamado a explorar, la conversación es nuestro primer paso.